La crueldat, com quansevol vici, no ha de tenir cap motiu, nomès la oportunitat per executarla...

dissabte

Efímero sueño

Nadie me explicó, nadie me  advirtió
de ríos y corrientes que no desembocan en el mar,
que se quedan atrapados en el fondo
de los lagos de la madre tierra,
que sólo cavando fuerte y profundo mana agua
más cristalina y pura. 


Y aún sabiendo que las nubes no eran de algodón dulce,
quise creer que podía dormir entre ellas,
aunque  nadie me explicó que no eran lecho para mis sueños
por volátiles y libres. 


Y aún así creí y seguí creyendo en las palabras,
los destinos y los lazos,
en los sueños sin castillos en el aire,
y en las primeras flores en primavera. 


Nadie me contó que las grutas son oscuras,
que a luz de una lámpara se tornan mágicas,
que caminar descalzo era lo adecuado,
pisando suave para sentir la vida. 


Nadie me creyó cuando parloteaba incansable
en un soliloquio de esperanza muda,
nadie me escuchó y nadie me creyó,
pero tube un sueño que acariciar.

2 comentaris:

Lo que no me callo.... ha dit...

Nadie me contó, nadie me dijo nada, nadie me explicó cómo se hace para vivir cuando mis sueños se han roto.... Nadie lo hizo, tampoco lo leí en ningún sitio, por eso estoy perdida y no sé cómo se hace para seguir viviendo con un poco de sonrisa en mis labios.... Y peor es saber que tengo que seguir viviendo sin sonrisas...

Lilo ha dit...

Yo también creo en las palabras. Creo en la vida.
Llevo mucho tiempo siguiÉndote y quizá pueda admitir que, a pesar de que tus palabras me llegan mucho nunca he tenido el valor suficiente para hacértelo saber.
Hoy quiero darte las gracias, de verdad.
Y es que gracias a gente como tú, con esa gran capacidad de expresión, existen los milagros. No pretendo ser ostentosa, ni nada por el estilo. Pero puedo decirte que los milagros existen; y es que la vida es puro milagro, desde el comienzo. Y hoy día puedes estar orgullosa, porque tus palabras también son milagrosas, porque demuestran fuerzas y flaquezas, pero ante todo hay algo que no se pierde: la esperanza.
Tal vez sea la estupidez de la condición humana, que necios somos, nunca perdemos la esperanza, por grávido que sea el dolor, por punzante que resulte cada resquicio de vida. Incluso aquella idea de suicidio aguarda una pizca de esperanza, un lejano deseo de dolor efímero y concluyente.
Pero no es la mejor opción. Yo también sufro. Sufro de algo que me quita el sueño, que me roba poco a poco cada aliento de vida: vivo en un sinsentido.
Pero gracias a ti, a personas como tu, a las palabras, y a pocos más sentimientos que con ellas se recrean, me doy cuenta de que el dolor es mucho más que eso, y es que, como yo digo, nunca oyes el crujido de los huesos en un cuerpo ajeno. Nunca puedes llegar a sentir el dolor de los demás. Sin embargo, quiero sentir tu dolor, quiero poder decirte: "se fuerte, ten esperanza y nunca dejes que la cobardía te detenga. Se fiel a la vida, sigue siendo como eres, sigue siendo humana, y sigue demostrándome que se puede creer en la vida, que mi valor es insignificante, diminuto, en comparación al tuyo. Por favor, adelante, sigue reconstruyéndome con tus palabras, y sigue haciéndome creer en el milagro de la vida".